Desubicado

Aterrizando. Tengo trabajo, más del que me esperaba, en mi nueva oficina. Pocas veces me ha temblado el pulso ante los retos y cuando así ha sido, me he arrepentido amargamente, así que no iba dejar pasar la ocasión. Bueno, eso ya os lo conté en su momento.

Me veo raro, descolocado. Escribí por aquí que llevaba muchos meses, tanto como siete u ocho, echando horas en el que hoy es mi nuevo trabajo, así que supongo que las sensaciones podrían ser mucho más agudas. Porque la verdad, a parte de despertarme a las seis de la mañana, y sospecho que más debido a dormir con la ventana abierta y darme algo de frío, ni nervios, ni emoción, ni nada de nada. A ratos creo que tengo alguna clavija por ajustar.

Después empiezo a situarme. Voy a la otra oficina, porque no me he ido del todo, que a veces parece que por más que lo diga nadie se da por enterado, y ya me siento más cómodo. Luego vuelvo a donde casi estoy como en casa, sino mejor. En una tumbona, en las dunas, dormitando mientras suenan los éxitos de los 70, los 80 y los 90. Y septiembre que espere.

Así cualquiera

No te imaginas las ganas que tengo de que se acabe el verano. Llegar a casa y encontrar aparcamiento es algo que no tiene precio. Si te paras a pensar el tiempo que pierdes buscando donde dejar el coche podrías llevarte una sorpresa.

Porque mi calle se pone imposible en verano. Y la de atrás. Y la de delante. Y el callejón… En la oficina también hay que dar más de una vuelta. Menos mal que ahora por la mañana no tendré problemas para aparcar. A cincuenta metros mal contados de mi trabajo hay un parking enorme. Que mañana me cambio. Ya os contaré que tal, porque la verdad es que ahora mismo ni siento ni padezco. Si, bueno, empiezo a tener algo de sueño, a pesar del siestón que me he pegado en la playa. Pero eso es lo normal.

Volviendo al tema, hay quien no tiene problemas para aparcar. Así cualquiera. No me extraña, este país está lleno de listos.

Dos coche aparcando francamente mal

Supercampeones

Los del baloncesto y el Madrid, flamante ganador de la Supercopa de España.

Zumo de naranja para empezar la temporada :-P

Ahí, ahí

A menos de dos minutos y medio perdíamos por 4 (104-108), así que nadie podrá que decir que el equipo no plantó cara a los americanos. La España de baloncesto es muy grande.

Al final no pudo ser, pero el campeón olímpico ha tenido que sudar para llevarse el oro.

Gracias. Ha merecido la pena el madrugón.

Y esto de aquí abajo se pita, ¿no?

Pasos, camino, travelling...

Habrá que jugar

Marca en tu agenda la siguiente cita. Domingo, a las ocho y media de la mañana en España, dos y media de la tarde en Pekín. Buena hora para intentar un imposible en el estadio Wukesong.

Nuestro equipo de baloncesto no ha estado demasiado fino durante la competición. Espesos en ataque y con números muy mediocres en un aspecto del juego tan importante como son los rebotes defensivos. Aún así, sin la brillantez de otras ocasiones, se ha cumplido el objetivo y nos las veremos de nuevo con Bryant, Anthony, Howard y demás.

Que habrá que jugar, digo yo. Me conformo con pasar un día y medio pensando que se les atragantará la zona 1-3-1 que Aíto escondió en el partido anterior; que Pau demostrará porque es un all-star y le saldrá el partido de su vida; que Ricky robará unas cuantas pelotas que serán canasta fácil en contraataque, las únicas veces que correremos, porque estiraremos las posesiones al máximo, que no queremos intercambio de golpes; que Mr. Catering (lesionado) Rudy les hará pupita desde el 6,25, o con bandejas mates, o con tiro a media distancia, o como sea; que los árbitros pitarán los constantes pasos de salida de los americanos, que se juega con las reglas FIBA…

Pase lo que pase, que este oro está carísimo, cuando acabe el partido, me tengo que acordar que este grupo lleva tres finales, tres, en tres años.

Mi primer coche

Allá por finales del verano del noventa y seis, cumplidas mis obligaciones con la patria, empecé a trabajar. También empecé a tener ingresos con cierta regularidad, tanto en el tiempo como en el importe de la nómina, regulera, regulera. Setenta y cinco mil pesetas, cuatrocientos cincuenta euros.

Así las cosas me tenía que comprar un coche. En noviembre fui a la Ford de Inca, que había visto que tenían miles y miles de coches de segunda mano y elegí un Ford Fiesta. Ese que veis por ahí abajo. Me costó 650.000 pesetas de entonces, unos 3.900 euros. Gasolina, 1.100 cc, cincuenta y pocos caballos, elevalunas manual… Típico coche para un novato. Pedí un préstamo a un año y medio, con lo que me fundia sólo en el coche 45.000 pesetas de mis 75.000 de sueldo. Según va pasando el tiempo y lo pienso, ni me explico como el banco me dió el préstamo ni como yo lo pedí. Sé como pude pagarlo. Gastando poco.

Salvo una vez que abrí la puerta sin mirar y en ese momento pasó otro coche, no me dio muchos problemas. Antes había sido de alquiler y ya llevaba bastante trote encima. Pero
sabía que lo cambiaría en un par de años. Este era para arañarlo, golpearlo y hacerle todas las perrerías que se me ocurrieran. Que el Fiesta tampoco se quedaba corto. La llave tenía un diseño que la hacía propensa al desgaste, y durante una temporada me acojonaba cada vez que tenía que repostar, porque me costaba Diox y ayuda abrir la tapa del depósito.

Empezó a tener achaques y a pesar de la gran amistad que surgió con la mujer del mecánico, tanta que hasta un día acompañé a su hijo de once o doce años a las pistas de tenis porque me venía de camino, llegó la hora de cambiarlo. Para rematar, el óxido comenzó a comerse la chapa, así que un día vi un Polo y no me lo pensé demasiado. Marzo del 2000. Pero eso ya os lo contaré otro día.

Justamente mi hermana había declarado siniestro total su primer Micra, así que ella se quedó con el Fiesta y lo dió de entrada cuando se compró el segundo Micra.

Mi Ford Fiesta

Soy un criminal

Fíjate, casi me tienen convencido de tanto repetirlo. Si me bajo música o películas soy un criminal.

Pues no. Pueden repetirlo las veces que quieran, pero a día de hoy en España es legal compartir música y películas. Y lo mismo una que un millón. Ya pueden ladrar todo lo que quieran, que la mula a 24 x 7.

Ay de Telefónica, con quien tengo el ADSL, como se atreva a hacer tonterías. Mira la última: Estudian un modelo para cortar internet a quien se dedique a las descargas ilegales. Tan sencillo como que mis comunicaciones son privadas, y si el operador o la sociedad gestora de derechos de autor las violan, denuncia al canto. Además, compartir música y películas no es ilegal.

Repetimos: No es ilegal.

Copio, distribuyo y comparto

Vía | Enrique Dans

Girasol

Hace un par de semanas me compré un objetivo para la 400D. Un flamante Canon EF 50mm f/1.8 II, que apenas me costó 100 euros. La impresión que da al tacto es que se trata de un juguete, pero que aún sin hacer milagros, parece que puede sacar buenas fotos. Esta de aquí abajo no está mal del todo.

Podría haberme estirado un poco más y haberme hecho con el f/1.4 o con algún objetivo zoom más apañado que el que me vino en el kit de la cámara, que para que te hagas una idea, es llamado cariñosamente por los canonistas el pisapapeles. Pero aún no me los he ganado.

Un girasol